El divorcio y las cinco etapas del duelo
- Dra. Brenda Ramos, PsyD
- 9 ene
- 4 Min. de lectura

El duelo en el divorcio: comprender las pérdidas emocionales y el proceso de adaptación
Negación, enojo, negociación, depresión y aceptación. Muchas personas reconocen estas cinco etapas del duelo, formuladas por Elisabeth Kübler-Ross a finales de la década de 1960. Aunque hoy sabemos que no todas las personas atraviesan estas etapas en el mismo orden —ni necesariamente todas—, este modelo continúa siendo una herramienta útil para comprender cómo procesamos pérdidas significativas.
Cuando pensamos en duelo, solemos asociarlo con la muerte de un ser querido o con diagnósticos médicos graves. Sin embargo, el divorcio también implica un proceso profundo de duelo, con características propias y múltiples capas emocionales. Esto plantea preguntas importantes:¿Se vive el duelo de la misma manera cuando una relación termina?¿Es igual el proceso para quien decide divorciarse y para quien no desea que el matrimonio termine?
Las múltiples pérdidas asociadas al divorcio
El divorcio no implica únicamente el fin de una relación legal o romántica. Con frecuencia, conlleva la pérdida de un proyecto de vida compartido. La mayoría de las personas no se casa pensando en separarse; por el contrario, construyen decisiones financieras, sociales y familiares basadas en una visión de futuro en común.
Entre las pérdidas más habituales se encuentran:
La pérdida de planes, sueños y expectativas.
Cambios en la estabilidad económica.
La ruptura de redes sociales compartidas.
El distanciamiento de la familia política.
En el caso de padres y madres, la reducción del tiempo cotidiano con los hijos.
Estas pérdidas acumuladas explican por qué el divorcio puede generar un duelo intenso y prolongado. No se pierde solo a la pareja, sino la vida que se imaginó junto a ella.

¿Cómo se manifiestan las etapas del duelo en el divorcio?
Cuando una persona inicia el divorcio
Quien toma la decisión de divorciarse suele haber comenzado su proceso de duelo mucho antes de comunicarlo. En muchos casos, ya ha transitado varias etapas internamente.
Este proceso puede incluir:
Negación, manifestada como evitar el conflicto o mantenerse excesivamente ocupado.
Enojo, expresado a través de críticas constantes o resentimiento acumulado.
Negociación, que puede aparecer como intentos de encontrar satisfacción sin terminar la relación (cambios externos, distracciones, nuevas metas).
Depresión, que con frecuencia motiva la búsqueda de terapia.
Aceptación, que suele coincidir con la decisión explícita de finalizar el matrimonio.
Sin embargo, el duelo no termina con la decisión. A medida que las consecuencias del divorcio se vuelven reales, muchas personas experimentan un segundo proceso de duelo, marcado por pérdidas que no anticipaban plenamente.
Cuando una persona no desea el divorcio
Para la persona que no quiere que la relación termine, el duelo suele comenzar de forma más abrupta, a partir del anuncio del divorcio. Aunque muchas señales de insatisfacción pudieron estar presentes antes, el impacto emocional se vive como una ruptura inesperada.
En estos casos, pueden observarse:
Negación, expresada en la dificultad para aceptar la separación o en actuar como si nada hubiera cambiado.
Enojo, que puede ser intenso y desorganizador emocionalmente.
Negociación, mediante promesas de cambio o intentos de revertir la decisión.
Depresión, una etapa especialmente vulnerable desde el punto de vista emocional.
Aceptación, que puede tardar meses o incluso años en consolidarse.
Cada persona transita este proceso a su propio ritmo, y no es inusual que algunas etapas se repitan o se prolonguen.
¿Es posible llegar a la aceptación tras un divorcio?
La aceptación no significa que la separación no haya dolido ni que se justifique todo lo ocurrido. Desde una perspectiva psicoeducativa, la aceptación suele manifestarse inicialmente como indiferencia emocional: la disminución de reacciones intensas hacia la expareja.
Con el tiempo y el trabajo emocional, algunas personas comienzan a integrar su historia de manera más equilibrada, reconociendo tanto los aspectos positivos como los dolorosos de la relación. Esto permite construir una narrativa personal más coherente y avanzar con mayor claridad y fortaleza.
No todas las personas llegan a este punto, pero la aceptación es un proceso que puede cultivarse, especialmente con apoyo adecuado.
La i

mportancia del apoyo durante el divorcio
Atravesar un divorcio en soledad puede intensificar sentimientos de aislamiento, confusión y dolor emocional. Contar con acompañamiento profesional —como terapia individual o grupos de apoyo— puede facilitar la elaboración del duelo y promover una adaptación más saludable.
Desde la psicoeducación, es importante enfatizar que:
El duelo por divorcio es legítimo.
No existe una forma “correcta” ni un tiempo exacto para sanar.
Buscar ayuda es un acto de autocuidado, no de debilidad.
Con el acompañamiento adecuado, muchas personas logran reconstruir su vida emocional, redefinir su identidad y avanzar hacia una etapa de mayor estabilidad y bienestar.
Referencias
Kübler-Ross, E. (1969). On Death and Dying. Macmillan.
Worden, J. W. (2018). Grief Counseling and Grief Therapy: A Handbook for the Mental Health Practitioner. Springer Publishing.
Amato, P. R. (2010). Research on divorce: Continuing trends and new developments. Journal of Marriage and Family, 72(3), 650–666.
Bohannan, P. (1970). Divorce and after: An analysis of the emotional and social problems of divorce. Journal of Social Issues, 26(2), 49–61.

