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El poder seductor de las primeras impresiones

¿Por qué es tan difícil no dejarnos llevar por la primera impresión?


Las primeras impresiones tienen un enorme poder sobre nuestra forma de pensar y decidir. A menudo aparecen de manera automática, rápida y convincente, y pueden hacernos sentir que “ya lo tenemos claro” desde el inicio. En algunos casos, esta intuición resulta útil. Sin embargo, cuando se trata de decisiones importantes o con consecuencias a largo plazo, confiar únicamente en la primera impresión puede llevarnos a errores de juicio.

Desde hace generaciones existe un consejo popular que dice: “consúltalo con la almohada”. Hoy sabemos que esta recomendación no es solo sabiduría cultural, sino que tiene una base sólida en la psicología cognitiva y la neurociencia.


El sesgo primario: cuando lo primero pesa más

Uno de los procesos psicológicos que explica este fenómeno se conoce como sesgo primario. Este sesgo describe nuestra tendencia natural a recordar mejor y darle mayor importancia a la primera información que recibimos, en comparación con la información que aparece después.

En la práctica, esto significa que:

  • Lo primero que vemos, escuchamos o experimentamos influye de forma desproporcionada en nuestras evaluaciones.

  • Tendemos a tomar decisiones basadas en impresiones iniciales, incluso cuando contamos con más información relevante.

  • Podemos sobrevalorar opciones que “empiezan bien” y pasar por alto datos importantes que aparecen más adelante.

Este sesgo actúa de manera automática, sin que seamos conscientes de ello.


¿Qué dice la investigación?

Un estudio reciente publicado en el Journal of Experimental Psychology exploró cómo el orden de la información influye en nuestras decisiones. En una serie de experimentos, los participantes evaluaban cajas con distintos objetos, algunas con artículos valiosos colocados al inicio y otras con esos mismos objetos ubicados al final o en el medio.

Aunque todas las cajas tenían exactamente el mismo valor total, los resultados mostraron que:

  • Las personas que tomaban decisiones de inmediato tendían a elegir las cajas que presentaban los objetos valiosos al principio.

  • Estas personas no solo preferían esas cajas, sino que también sobrestimaban su valor real.

  • Además, tenían dificultades para recordar con precisión qué elementos valiosos contenían.

En cambio, quienes posponían la decisión hasta el día siguiente mostraban evaluaciones más equilibradas y realistas. Al “dormirlo”, el impacto de la primera impresión disminuía notablemente.


¿Por qué dormir antes de decidir ayuda?

Durante el sueño, el cerebro no se apaga. Al contrario, reorganiza la información, consolida recuerdos y conecta distintos elementos de la experiencia. Este proceso ayuda a integrar la información de manera más completa y menos sesgada.

Dormir antes de tomar una decisión permite:

  • Reducir el peso excesivo de la información inicial.

  • Evaluar la experiencia como un todo, no solo su comienzo.

  • Tomar decisiones más reflexivas y coherentes con nuestros objetivos a largo plazo.

En otras palabras, el tiempo y el descanso actúan como reguladores naturales del sesgo cognitivo.


¿Cuándo confiar en la primera impresión y cuándo no?

No todas las decisiones requieren el mismo nivel de reflexión.

🔹 Decisiones rápidas y de bajo impactoEn situaciones cotidianas y poco relevantes —como elegir una película o decidir qué comer— las primeras impresiones pueden ser suficientes y eficientes.

🔹 Decisiones importantes o a largo plazoCuando la decisión implica relaciones, salud, bienestar emocional o cambios significativos en la vida, confiar solo en la intuición inicial puede ser arriesgado. En estos casos, detenerse, reflexionar y tomarse tiempo es una estrategia saludable.


Clave psicoeducativa

Las primeras impresiones no son “malas”, pero no siempre son completas. Reconocer su influencia nos permite tomar decisiones con mayor conciencia y autocontrol.

👉 Tomarse una pausa no es dudar de uno mismo, es cuidarse.👉 Dormir antes de decidir no retrasa el proceso, lo mejora.

Aprender a identificar cuándo estamos bajo la influencia del sesgo primario es una habilidad fundamental para el bienestar emocional y la toma de decisiones saludables.


Referencias

  • Sinclair, A. H., Adcock, R. A., et al. (2024). Memory integration and decision-making over time. Journal of Experimental Psychology: General.

  • Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux.

  • Stickgold, R. (2005). Sleep-dependent memory consolidation. Nature, 437(7063), 1272–1278.

  • Murty, V. P., & Adcock, R. A. (2014). Enriched encoding and decision-making. Cerebral Cortex, 24(8), 2160–2168.


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