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Por qué cocinar con atención plena puede tranquilizarte

La cocina consciente: transformar la preparación de alimentos en una experiencia de calma

Explorar nuevas recetas puede resultar estimulante, pero el momento de cocinar a menudo se vive con prisa, cansancio o estrés. El hambre, la falta de tiempo y las múltiples responsabilidades del día pueden convertir la cocina en una fuente de tensión. Sin embargo, preparar alimentos no tiene por qué ser una experiencia estresante. Con un enfoque distinto, puede transformarse en un espacio de regulación emocional y presencia.

La atención plena, aplicada a la cocina, permite convertir una actividad cotidiana en una oportunidad para reducir la activación del sistema nervioso y reconectar con el momento presente.


¿Qué es la atención plena?

La atención plena es la práctica de prestar atención intencional al momento presente, con una actitud abierta y sin juicio. Implica utilizar los sentidos para anclarse al aquí y ahora, reduciendo la rumiación mental y la respuesta automática al estrés.

Numerosos estudios han demostrado que la práctica regular de la atención plena puede:

  • Reducir síntomas de ansiedad y depresión.

  • Mejorar la regulación emocional.

  • Aumentar la sensación general de bienestar.

Desde una perspectiva psicoeducativa, la atención plena no busca eliminar pensamientos o emociones, sino cambiar la relación que tenemos con ellos.


¿Puede cocinar ser una práctica de atención plena?

Sí. La atención plena no se limita a la meditación formal. Puede practicarse en cualquier actividad cotidiana, incluida la preparación de alimentos. Cocinar ofrece múltiples estímulos sensoriales —olores, sabores, texturas, sonidos— que facilitan la conexión con el presente.

Cuando el entorno no resulta abrumador, preparar el desayuno, el almuerzo o la cena puede convertirse en uno de los momentos más tranquilos del día.


Estrategias para practicar la cocina consciente

1. Reducir el desorden visual

Los espacios desorganizados pueden aumentar la sensación de agobio. Antes de cocinar, dedicar unos minutos a despejar las superficies, vaciar el fregadero o sacar la basura puede disminuir la carga mental.

Un entorno más ordenado favorece una mayor sensación de control y disposición emocional para cocinar con calma.


2. Organizar para reducir la ansiedad

Buscar ingredientes o utensilios con urgencia interrumpe la experiencia consciente. Saber dónde está cada cosa permite que la atención se mantenga en la tarea, no en la frustración.

La organización no busca la perfección, sino prevenir activadores innecesarios de estrés, facilitando una experiencia más fluida y agradable.


3. Conectar con los aromas de forma intencional

Durante la cocción, hacer pausas breves para inhalar conscientemente los aromas puede ayudar a interrumpir pensamientos intrusivos o preocupaciones.

El sentido del olfato es un potente ancla al presente. Identificar ingredientes por su aroma o simplemente notar cómo cambia el olor a medida que la comida se cocina ayuda a centrar la atención en el aquí y ahora.

Respirar lenta y profundamente mientras se perciben los aromas favorece la activación del sistema nervioso parasimpático, asociado con la calma.


4. Saborear conscientemente durante la preparación

Probar una sopa, una salsa o un guiso mientras se cocina es otra oportunidad para practicar atención plena. Al hacerlo:

  • Se recomienda pausar.

  • Respirar profundamente.

  • Notar sabores, texturas y sensaciones.

Este ejercicio no solo mejora la experiencia culinaria, sino que entrena la capacidad de disfrutar con mayor presencia también al momento de comer.


5. Considerar el impacto de los alimentos en el bienestar emocional

Desde una perspectiva psicoeducativa, es importante reconocer que la alimentación influye en el sistema nervioso. Dietas ricas en fibra y ácidos grasos omega-3 se han asociado con una mejor regulación del estado de ánimo a largo plazo.

Comer de forma consciente potencia estos beneficios, ya que reduce la alimentación automática y favorece una relación más equilibrada con la comida.


6. Limitar distracciones externas

La atención plena requiere foco. Antes de comenzar a cocinar, puede ser útil:

  • Apagar el televisor.

  • Silenciar notificaciones.

  • Guardar dispositivos relacionados con el trabajo.

Identificar qué estímulos interfieren con la calma personal permite crear un entorno más propicio para la experiencia consciente.


Una invitación al autocuidado cotidiano

Cocinar de forma consciente no requiere cambios drásticos. Implica reducir distracciones, utilizar los sentidos y estar presente en una actividad que ya forma parte de la rutina diaria.

Transformar la cocina en un espacio de atención plena puede favorecer una mayor sensación de bienestar, incluso en días difíciles. Cualquier práctica que promueva presencia, calma y conexión con el cuerpo contribuye a una relación más saludable con uno mismo y con el entorno.


Referencias

  • Kabat-Zinn, J. (2003). Mindfulness-based interventions in context: Past, present, and future. Clinical Psychology: Science and Practice, 10(2), 144–156.

  • Creswell, J. D. (2017). Mindfulness interventions. Annual Review of Psychology, 68, 491–516.

  • Hoge, E. A., et al. (2013). Randomized controlled trial of mindfulness meditation for generalized anxiety disorder. Journal of Clinical Psychiatry, 74(8), 786–792.

  • Jacka, F. N., et al. (2017). A randomised controlled trial of dietary improvement for adults with major depression. BMC Medicine, 15(1), 23.


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